Hace días hablé sobre que “el diseño era reducir, quitar todo”. Hoy navegando por la red he encontrado el proyecto del nuevo packaging de Coca Cola. Una apuesta muy arriesgada, que opta por cambiar la mítica botella por un concepto totalmente diferente.
¿Y cómo lo han hecho? Pues diseñando. Reduciendo todo a la mínima expresión para conseguir tres objetivos: un producto reciclable 100%, reducir costes de transportes, y diferenciación con respecto a otras marcas en el punto de venta.
Como dice Séneca, “renovarse o morir”. A mi, me encanta el diseño de Andrew Seunghyun Kim.